"Lunas de Sangre"

Cuatro estaban vaticinadas y cuatro llegarían. Selene trató de indagar en su memoria, quería recordar si alguna vez las había visto; su memoria falló . La primera que se aproxima, la espera sentada al borde del río, vistiendo sólo el traje que vestía Eva y con el cabello largo y suelto cubre la desnudez de sus senos; en sus manos ya no cabe el hilo que roba del lado obscuro de la Luna, hilo que usa, para tejer el lienzo en el que pintará sus desdichas. Selene se llena de energía, la que recoge del soplo azul de media noche, la necesita y espera la luz del día, recostada sobre sus mas mortales pensamientos. Muchos pasan y la miran, pero siguen su camino, ninguno se detiene a indagar sobre su vida.
Aquel que vive al lado opuesto, sabe de su historia y también de su leyenda. Cuando hubo el cataclismo, la explosión no solo se llevó un trozo de materia y la colgó en la esquina del cielo convirtiéndola en lo que es hoy, sino que también arrastró consigo el tesoro mas preciado de Selene. Decían los ancianos , que todo se debía a la maldición de su sangre. Un enemigo conocido inventó dicha maldición y con ella cubrió la vida de Selene. Cuatro serán las estaciones y la sangre brotará de los labios de la doncella tiñendo de rojo el lado brillante de la Luna, pero el lado obscuro, se mantendrá oculto y frío, para así conservar el tesoro de Selene. El primero que pise la Luna , conocerá el secreto.

© 2014 Hilda Hurtado

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