"Por Cobardía"

Fotografía por Hilda Hurtado ©
El campo fértil y virgen estaba a merced de sus manos, necesitaba de un buen labrador
para desprender de su vientre los frutos y el individuo se agotó antes de tiempo.
El mar abrió sus olas y agitado insistió en abrazar al marinero, este temeroso huyó sin dejar rastro.
Las colinas atravesaron los llanos y cambiaron el paisaje, siguiendo tercamente al insensible caminante.
El frondoso bosque se rindió ante el leñador y venció sus árboles para así aliviarle el camino, el hombre le dio la espalda, dejándolo sumido en un eterno llanto.
El viento impetuoso levantó ventiscas y tornados, para mostrar al cosmos su admiración por el cazador del tiempo, sin embargo el humano lo traicionó con su indiferencia.
Las minas explotaron regocijadas produciendo los mas bellos diamantes, y todo para derramar luz sobre la vida del fuerte minero, pero él abrumado por el obsequio, optó por seguir sumergido en lobreguez.
Y yo fui el campo fértil, el mar abierto, las colinas tercas, el frondoso bosque, el viento impetuoso y las minas de diamantes y tú el labrador cansado, el marinero temeroso, el caminante insensible, el leñador traidor, el cazador del tiempo y el minero obscuro.
Por cobardía, te alejaste de la felicidad que te ofrecía, temiste perder a mi lado y tu absurda inteligencia te prohibió vehementemente ver, que yo estaba hecha de materia natural, de esencia pura y que era real.
Hoy te asomas a la ventana del pasado y anhelas retroceder el tiempo, para fabricar un mundo conmigo. Lamentablemente el tiempo no se devuelve y ya es demasiado tarde.

© 2014  Hilda Hurtado.






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