"En Mi Cielo"

Caminaste un tramo muy largo y sobre las piedras, hiriendo con ellas tus pies descalzos. En uno de tus sueños, aquellos que hombres como tú suelen tener, una voz femenina te habló sobre mi cielo. Aquella voz contó maravillas y tú necesitabas un escape rápido a tu insípida vida, así que decidiste embarcarte en este viaje que al parecer no tiene regreso.
En mi cielo, no besarás el suelo y te bañarás con el llanto de las estrellas, cuando surquen el firmamento buscando consuelo.
En mi cielo, no te faltará el abrazo tierno, la fiel caricia o el alocado beso.
En cada nube encontrarás un lecho y en él descansarás, mientras yo, con indiferente inspiración escribo.
Te cubriré con las cenizas, que expulsan los volcanes desde la faz de la tierra y sacaré de tu memoria los absurdos recuerdos.
En mi cielo, mis pechos desnudos, llenarán tus labios hambrientos, mientras mis manos recorrerán tus recovecos  y se detendrán en el punto exacto donde muere el sosiego.
La aurora boreal será quien te despierte en las mañanas de invierno y en las noches de verano, la luna te arrullará como solo ella sabe hacerlo. No te encontrarás lleno de vacíos, ni habrá cortas primaveras.
Tocaste la puerta y llena de asombro me dirigí a tu encuentro, al abrirla me topé con tus ojos inquietos, los que me observaban tratando de indagar la razón o el motivo de mi vestimenta.
Largo fue el silencio y corto el argumento. Después de analizar los motivos, acepté tu ingreso y sabrás que en bien yo cierre la puerta, no hay escape ni retorno.
Tal vez fui yo, quien te atrajo durante mi sueño, tal y cual como lo hacen las sirenas.
Solo habrá una advertencia y será que tendrás que pedir
que los ángeles te protejan, porque en mi cielo, también hay tempestades.


© 2014 Hilda Hurtado.

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