El Angel Negro de Eloísa

Siniestra noche, un aire frío recorría los rincones de la casa y dejaba escarcha tapizando las paredes. Eloísa tejía en el divan de la casa, tejía para no olvidarse de que estaba viva.
Su soledad era irreverente, no existía hombre alguno que lograse llegar a su corazón, sin embargo su corazón se encontraba ya ocupado. Un corazón ocupado con las mas grandes desdichas, muy bien colocadas por orden alfabético. El agua hervía en la olla que se encontraba sobre la estufa y la bolsita de té, reposaba impaciente dentro de la taza de porcelana; unas galletas de mantequilla, serían la cena de aquella noche. Dos golpes en la puerta, irrumpieron en el silencio y un aroma a sándalo inundó inmediatamente la atmósfera.
Eloísa era conocida como la Viuda Negra, ya que se decía que hombre que se acercaba a ella, desaparecía misteriosamente y nunca más se lograba saber de su existencia. Muchos habían querido invadir su vivienda, tratando de encontrar respuestas, pero jamás lograron hacerlo.
Eloísa seguía tejiendo una bufanda sin fin , la cual alternaba con hilos de diferentes colores, los que eran utilizados dependiendo de su estado de ánimo. Si se encontraba feliz utilizaba el amarillo y si el calor de la pasión la invadía, utilizaba el rojo; llevaba años tejiéndola.
Detrás de los golpes en la puerta, se encontraba Nicolás; un joven aventurero, quien había fijado una apuesta, con el propósito de ganarla y descifrar el gran misterio que cubría la vida de Eloísa.
La mujer se levantó de su silla y casi renuente, se dirigió a abrir la puerta, sus ojos se fijaron inmediatamente en el cuerpo atlético de Nicolás, quien contaba con apenas veinticinco años de edad. Eloisa sintió pasión inmediata, Nicolás preguntó.
- Será posible que me brindes asilo en esta noche fría ?
Eloísa se mantenía en silencio y luego de unos segundos balbuceó.
- Cierra la puerta luego de entrar y acomódate donde mejor te parezca.

Nicolás inmediatamente ingresó a la estancia, su plan iba funcionando y de seguro ganaría la apuesta.
La apuesta consistía, en que él debía descubrir lo que ocultaba Eloísa, enamorarla y salir vivo de aquella casa; si ganaba la apuesta, no sólo recibiría dinero por parte de la mayoría de los hombres que frecuentaban la cantina del pueblo, sino que le sería dada en matrimonio, una de las hijas del banquero; este último fué el primero en incitarlo a aceptar el desafío, debido a que había perdido un hermano en los brazos de Eloísa.
Los hombres se sentían seguros de que el joven no ganaría.
Eloísa, preparó otra taza y colocó más galletas sobre el plato. Nicolás observaba en silencio la delicadeza con la que la mujer se conducía.
Belleza sin igual , pensó Nicolás, al observar el cuerpo de Eloísa.
Piel blanca, cuerpo con medidas perfectas , rostro angelical , cabello largo negro y lacio; ojos grises.
Los dos se sentaron a tomar el té y no cruzaron palabra. Nicolás se sentía aturdido, algo en ella estaba despertando en él, bajos instintos.
Cada uno se retiró a dormir, Nicolás se acomodó en el sofá que había en medio de la sala y ella le proporcionó una cobija para que se protejiera del frío, luego se retiró a su recámara.

Nicolás no podía conciliar el sueño y entre tanta vuelta que dio en el sofá, oyó una voz que lo llamaba desde algún lugar de aquella sala.
Sobre la chimenea se encontraba una silueta extraña con alas muy parecidas a la de los ángeles.
Nicolás se aterrorizó al ver tan peculiar figura, sin embargo se atrevió a cruzar unas cuantas palabras con él.
- Debes partir ahora, luego será tarde.- Advirtió el ente.
- Quién eres, que haces aquí?- Preguntó Nicolás.
- Soy tal vez la conciencia de muchos y el remordimiento de pocos.- Replicó el ángel caído.
- No entiendo nada de lo que está sucediendo.- Exclamó el joven.
- Ni lo entenderás tampoco, así que escapa, antes de que no puedas hacerlo.- Volvió a advertir el ente.

Nicolás hizo caso omiso a estas últimas palabra y atribuyó este suceso a un lapsus brutus en su cerebro durante el sueño.
Al día siguiente despertó en el sofá sin saber los motivos por los cuales se encontraba allí, quizo incorporarse pero su cuerpo se lo impidió, se sentía muy cansado y quería seguir durmiendo.
Poco a poco, comenzó a recordar lo sucedido la noche anterior y aunque todo era extraño, sabía lo que debía hacer para ganar la apuesta.
Eloísa, se encontraba encerrada en su habitación y seguía tejiendo, la interrumpió un sonido que provenía de la sala; se levantó de su silla y se dirigió hacia la estancia, caminaba desnuda.
Nicolás quedó perplejo al ver tan delicada figura acercándose a él, su cuerpo comenzó a despertar y la ferocidad invadió su ser transformándolo en una fiera.
La fiera sin perder tiempo, atacó a su presa, mientras el ángel negro presenciaba el acto sentado sobre la chimenea. Al finalizar, Nicolás cayó profundamente dormido y Eloísa, regresó a su habitación a retomar su tejido, utilizando en esta ocasión, un hilo de color blanco.
Al despertar Nicolás, se percató que el ente seguía sobre la chimenea y lo observaba de manera
burlona.
- Crees que escaparás vivo y eso no sucederá.- Advirtió el ángel negro.
- Deja de fastidiarme y regresa a tu infierno!.- Exclamó Nicolás.
El ente soltó una carcajada que retumbó en los oídos de Nicolás y replicó.
- De el infierno nunca he salido.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Nicolás y comenzó a sentir miedo.
Eloísa seguía tejiendo con hilo blanco y sonreía. El ángel de alas negras la espiaba y sentía celos de Nicolás, sin duda , el joven estaba logrando algo que los demás habían intentado; enamorar a Eloísa.
La mujer, cubrió su desnudez y se dirigió hacia la cocina , tenía hambre. Nuevamente preparó té y colocó galletas sobre el plato. Eloísa llamó a Nicolás con un suave silbido. El joven supo inmediatamente que debía dirigirse hacia la cocina, los dos se sentaron a la mesa y callados comieron.
Nicolás , algo titubeante se atrevió a preguntar.
- Por que tanto encierro, si eres hermosa ?
Después de un silencio largo, ella respondió.
- Estoy maldita. No deberías estar aquí.
Nicolás se impresionó con esta respuesta y quiso seguir indagando, pero no encontró palabras para hacerlo .
Luego de terminar las galletas y beber la última gota de té, cada cual se dirigió a su sitio. Él a la estancia y ella a su recámara, debía seguir tejiendo.
El ángel negro , sabía que sí dejaba a Nicolás más tiempo en esa casa, Eloísa se libraría de la maldición; jamás lo permitiría.
Dos días transcurrieron. La pasión que Eloísa y Nicolás desbordaban era descomunal, la energía que invadía el lugar durante el acto amatorio era tal, que los relojes alteraban sus horas y el ente ardía en celos, ya que no era él a quien amaba Eloísa.
La mujer había cambiado su manera de tejer , su bufanda llevaba más colores de lo habitual. Eloísa tenía una sola conexión con el exterior, esta conexión era una mujer mayor, quien pasaba una vez por semana a recoger una lista que enumeraba todo lo que necesitaba Eloísa. Nicolás se preguntaba, de donde provenía el dinero para pagar por las compras y quién era aquella mujer que solo se asomaba por la ventana de la cocina.
Los días habían seguido su curso y Nicolás no había abandonado la casa en lo absoluto, ni él entendía porque se sentía a gusto junto a Eloísa, además ella tampoco le había pedido que se marche.
Una de aquellas tardes, mientras Nicolás se encontraba leyendo en la estancia, escuchó un ruido extraño que provenía desde la habitación de Eloísa, así que se levantó rápidamente y corrió hacia la puerta de la recámara, sus ojos no daban crédito a lo que presenciaban. El cuerpo de la mujer colgaba del techo, ahorcada con la bufanda que había tejido por años, mientras su espíritu luchaba una batalla campal con el ente oscuro que atormentaba a Nicolás.
La victoria final fue de Eloísa, ya que pudo vencer con su claridad, la energía negativa del ángel de alas negras, logrando que se esfumara, desarmándolo en mil pedazos.
Nicolás se encontraba ahogado en su vómito, su condición humana, no resistió el cuadro dantesco que se presentaba ante sus ojos.
El espíritu de Eloísa se acercó hacia Nicolás y trató de confortarlo.
- Debes marcharte y deja mi cuerpo tal y como se encuentra.
- No puedo dejarte allí, abandonada a tu suerte.
- Mi suerte ya fue echada, ahora mi coraza se pudrirá y finalmente mi alma ha quedado en libertad.
- Tal vez tengas razón, pero no puedo permitir que tu cuerpo quede allí.
- Esta bien, has lo que tu corazón te indique; tengo que partir, me están esperando.

El espíritu de Eloísa, se escapó por la ventana, seguido por una luz intensa. Nicolás descolgó el cuerpo de la joven y lo cubrió con una sábana; colocó los despojos de Eloísa sobre la cama, junto con la bufanda multicolor, seguidamente se dirigió hacia el Banco, debía pedir ayuda a quien indirectamente lo había metido en este lío. El banquero al escuchar la noticia sobre la muerte de Eloísa, se aterró, pensó que Nicolás había acabado con la vida de la joven; pero él narró al banquero paso a paso lo sucedido en aquella casa y por algún motivo desconocido el hombre decidió creerle y ayudarle a dar cristiana sepultura a Eloísa; como era de esperarse, las autoridades se involucraron , sin embargo al constatar que se había tratado de un suicidio, la investigación no trascendió.
El banquero, finalmente cedió la mano de su hija menor a Nicolás, la joven contaba con a penas quince años de edad; aunque el joven aceptó, decidió esperar algunos años, quería que la jovencita estuviera segura de casarse con él. Los hombres de la cantina pagaron la apuesta y el banquero ofreció trabajo a Nicolás. Después de cuatro largos años, la hija del banquero se casó con Nicolás, para ese entonces él tenía un puesto importante en el Banco y tenía asegurado un buen porvenir para ella.
Exactamente un año después de la boda, el banquero hizo una extraña confesión a Nicolás.

- La joven que te dí en matrimonio, en realidad es hija de mi hermano desaparecido.
- Por que me lo dices hasta ahora!- Exclamó Nicolás.
- Necesitaba cerciorarme que la querias bien y necesitaba que me demostraras que eras el hombre perfecto para ella, tú también te tomaste tu tiempo para cerciorarte que ella quería estar contigo.
- Por qué me enviaste a casa de Eloísa? Cuál era tu objetivo?
- Mi hermano murió en manos de Eloísa.
- Por qué Eloísa hizo tal cosa? Ella era una dulce mujer.
- Mi hermano abusó de ella sexualmente, cuando la joven tenía escasos quince años de edad, además Eloísa era huérfana; en el forcejeo ella lo golpeo en la cabeza matándolo inmediatamente, de esa violación nació una niña.
Los ojos de Nicolás se desorbitaron y no daba crédito a lo que escuchaba.
- Asi es Nicolás, por eso ella vivía en esa casa, la que perteneció a mi hermano y yo cubría con todos sus gastos, la mujer que llevaba y traía cosas para Eloísa, originalmente trabajó para mi hermano, a la muerte de él, quedó a mis servicios; ella fue quien presenció todo lo sucedido.  La familia cubrió muy bien este trágico episodio y prácticamente nos encargamos de tejer esa historia mítica sobre Eloísa. Yo sabía que su final estaba cerca, ya que me mantenía en contacto con ella por medio de cartas, por eso te persuadí con la apuesta, ella me pidió que buscara a un joven con tus características, solo ella entendió los motivos; yo nunca los entenderé.
Nicolás, tampoco entendía absolutamente nada, así que decidió dejar esta historia enterrada en el olvido.
Sin embargo a su primogénita la llamó Eloísa.

© 2014 Hilda Hurtado.

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