Cartas de Tinta Azul



Una pluma en mano y miles de palabras que dudan en salir.
Azul es el cielo y cuando llora, tiñe de índigo el mar;
carmesí es la sangre que recorre mis venas y siento vida.
Vida que abunda en cada célula de nuestros cuerpos.

Guardo bajo siete llaves tus cartas, canvas en las que plasmaste
el sentimiento. Las leí varias veces intentando descifrar
el contenido. Las llaves se encuentran esparcidas en algún
lugar del tiempo y será una peligrosa misión rescatarlas.

Cartas, que sin previo aviso escribiste y que
sin previo aviso, olvidaste en mis manos.
Mis sonrisas fueron eternas, mientras eterno
fue tu amor. Cada palabra fue regocijo.

Una energía inexplicable, quebró el tintero y
la tintura añil corrío cuesta abajo llegando al piélago,
las olas se agitaron al saborear los vocablos frustrados y
me quedé esperando, sosteniendo hojas de papel en blanco.

Transcurridos los años, me pregunto por que ya no me alegro
al recordar nuestro idilio. Tu sombra se pasea intrusa en mis
pensamientos y tus misivas, quedaron en el olvido
que provoca el amor, cuando ya no está vivo.

© Derechos Reservados, 2014 Hilda Hurtado.

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