Agua Bendita



Manos sucias acariciaron su cuerpo
perdido, besos acorralados robaron
de sus labios inquietos el cuarto 
de hora y la paz que la aniquilaron

Indagas insistente desgarrar su ropa,
añoras recostar tu alma cansada,
absurdo, si la cama grande arropa
la vil conciencia agazapada

Anunciaste que te marchabas cuando
bella salió corriendo tras tus huellas
escapaste a paso raudo y santiguando,
todos tus pecados frente a ella

Inútil eres el agua bendita que limpia,
las cicatrices profundas de sus pechos, 
que tímidos e insensatos capturan en sepia
las impurezas que ocultan su lecho.

© 2015 Hilda Hurtado A.

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